¿Por qué creemos en dios?

¿Por qué creemos en dios?
La humanidad se ha hecho tantas preguntas con respecto a dios a lo largo de la historia pero este reciente descubrimiento acerca de nuestra corteza cerebral quizá pueda darnos una buena pista para responder a la pregunta ¿Por qué creemos en dios?



La historia y la religión

Hace miles de años distintas civilizaciones experimentaban fenómenos naturales que eran hechos muy difíciles de explicar y para darle sentido atribuían todo a una deidad o ídolo, las culturas antiguas que tenían dioses para todo (politeístas) creían en deidades como el dios del vino y el dios del trueno, algunas culturas no tenían bien definidos sus dogmas y fueron consideradas paganas, optaban por sacrificios a dioses para mejorar las cosechas u otras actividades que fueran de alta prioridad en su sociedad.




La religión y el creer en algún dios es algo que ha ido de la mano con la humanidad a lo largo de casi toda la evolución y sin embargo se ha intentado analizar por qué nuestra especie ha decidido creer o poner muy profundamente dentro de sí a la religión o la existencia de dios, es decir por qué estamos predispuestos a creer en dios y hasta ahora se ha presentado un estudio sobre la corteza frontal medial posterior que podría decirnos algo interesante.

El estudio de la corteza frontal medial posterior
El Dr. Keise Izuma colaboró con un equipo de la Universidad de California, Los Angeles (UCLA), para llevar a cabo un experimento innovador de uso de la estimulación magnética transcraneal, una forma segura y no invasiva para bloquear regiones específicas del cerebro.

Los investigadores dirigieron la estimulación hacia la corteza frontal medial posterior, una parte del cerebro situada cerca de la superficie y aproximadamente unas pocas pulgadas arriba de la frente que está asociada con la detección de problemas y desencadenar respuestas que se dirigen a resolverlos.

En el estudio, la mitad de los participantes recibieron un procedimiento de simulación de baja potencia que no afectó a sus cerebros, poco después se aumentó el nivel para disminuir la actividad en el área del cerebro a estudiar. Seguido a todos los participantes se les preguntó primero a pensar en la muerte, y luego se hicieron preguntas sobre sus creencias religiosas y sus sentimientos hacia los inmigrantes.

Los resultados, publicados en la revista Social Cognitive and Affective Neuroscience, revelan que las personas en los que la región cerebral específica se cerró temporalmente reportaron 32,8% menos creencia en Dios, los ángeles, o el cielo. También fueron un 28,5% más positivos en sus sentimientos hacia un inmigrante que criticó su país.

Estos resultados llevaron al Dr. Keise a lo siguiente "Las personas a menudo recurren a la ideología cuando se enfrentan a problemas, queríamos averiguar si una región del cerebro que está relacionada con la solución de problemas concretos, como decidir cómo mover el cuerpo para superar un obstáculo, también está implicada en la solución de problemas abstractos abordados por la ideología así fue"
¿Evolucionamos para creer en dios?
Si bien el concepto de evolución es algo complejo, la religión ha jugado un importante papel en la humanidad, debido a que mejora el optimismo de los individuos ante situaciones adversas y proporciona ese empuje que ha permitido a la humanidad mejorarse moralmente constantemente, sin embargo a pesar de tener cosas buenas el extremismo religioso ha traído épocas oscuras con respecto al desarrollo tecnológico pues la ciencia ha sido difícil de mezclar con las ideologías religiosas que provienen desde muchos siglos atrás.

REFERENCIA